Maderas Nobles plantará 10.000 árboles para la empresa de tratamientos de agua Osmoaqua
La empresa malagueña Osmoaqua ha sido la última en adherirse a la campaña ResponsARBOLlidad. La firma lanza la campaña 1producto1árbol, y plantará con Maderas Nobles 10.000 árboles de bosque mediterráneo en Alcaraz.
La empresa agroforestal Maderas Nobles de la Sierra del Segura sigue con la plantación masiva de árboles para hacer frente a la crisis climática que nos afecta a todos. En Alcaraz, donde crecen los árboles que la compañía explota de forma sostenible, disponen ya de su propio bosque empresas como Volkswagen, Bebés Ecológicos o Triodos Bank. Osmoaqua, una compañía malagueña de tratamientos de agua, es la última en sumarse a la campaña Responsarbilidad, con un nuevo bosque de 10.000 árboles.
Al igual que ya hicieron firmas como Volkswagen, Bebés Ecológicos o Tríodos Bank, el referente europeo de la banca ética, la empresa Osmoaqua, dedicada a la comercialización de tecnologías para el tratamiento de agua de consumo y uso a nivel doméstico, ha suscrito un acuerdo con la empresa agroforestal Maderas Nobles de la Sierra del Segura mediante el cual se compromete a plantar un árbol y tres arbustos por cada producto de tratamiento de agua que venda.
Compensar con árboles
Osmoaqua ha sido la última en adherirse a la campaña ResponsARBOLlidad +Árboles x un buen clima, una iniciativa de Maderas Nobles para frenar el cambio climático, que desde hace dos años invita a empresas, particulares y toda clase de instituciones a calcular sus emisiones contaminantes, reducirlas con proyectos de eficiencia y compensarlas mediante la plantación de árboles.
“Veíamos la necesidad de hacer algo, ya no sólo por las personas, sino también por nuestro planeta.”, explica Alejandro Orioli, director general de Osmoaqua. ”De esta manera, por cada producto vendido plantamos un árbol con el cual no sólo se compensarán las emisiones de CO2 al medio ambiente a razón de 25.000 m3 por equipo vendido, sino que además, por cada equipo se aportarán durante los próximos 40 años más de 800.000 litros de agua al medio, 20.000 kilogramos de materia orgánica y 16.000 m3 de oxígeno, la cantidad que respiran dos personas a lo largo de 80 años. Colaborando, además, a restituir bosques autóctonos mediterráneos y haciendo frente de este modo, a la progresiva desertificación que tanto nuestro país como el planeta sufren”.
Con este acuerdo, Osmoaqua reafirma su compromiso con la defensa del medioambiente y se convierte en la única empresa medioambientalmente responsable del sector doméstico de tecnologías para el tratamiento del agua.
“Estuvimos estudiando distintas variables” confiesa Orioli, “pero entendimos que llegar a un acuerdo con la empresa Maderas Nobles de Sierra Segura y la Fundación Más Árboles era, de todo lo que teníamos visto, lo más seguro y más profesional. Les conocimos hace cuatro años y hemos visto su desarrollo y su importante obra. Participamos también en el Primer Encuentro Internacional de Amigos de los Árboles que se desarrolló el pasado año en Barcelona y en el que participaron, entre otras personalidades, Al Gore y Vandana Shiva. Este evento nos terminó de definir que debíamos hacer algo con ellos”.
El bosque de Osmoaqua
En total Maderas Nobles plantará para Osmoaqua 10.000 árboles y arbustos en el Cortijo las Nogueras, una de las fincas que la empresa agroforestal, dedicada a la producción de madera de alta calidad de forma sostenible, explota en Alcaraz (Albacete). Allí, junto a decenas de miles de nogales destinados a abastecer a la industria maderera, crecen encinas, higueras, retamas, coscojas, espinos, áceres, lentiscos y acebuches y demás especies propias del bosque mediterráneo, plantados en el marco de la campaña ResponsARBOLidad cuyo objetivo final es la lucha contra el calentamiento global del planeta.
El bosque de Osmoaqua empezará a echar raíces el próximo mes de noviembre, cuando está previsto que se planten los primeros 1000 árboles y arbustos. Su misión es recrear el bosque original de la zona, generar biomasa, oxígeno y suelo fértil y convertirse en un gran sumidero de CO2, al igual que ya ocurre con los “bosques” de otras empresas “responsárbiles”.
La plantación se irá actualizando cada seis meses, según el número de ventas de Osmoaqua. Maderas Nobles, por su parte adquiere el compromiso de cuidar y hacer crecer los árboles, mediante técnicas de permacultura y silvicultura ecológica y sostenible, durante los próximos 40 años.
En este período los árboles que pudiesen secarse serán repuestos y Maderas Nobles adoptará medidas contra incendios y sanitarias para minimizar los riesgos del bosque. Además, los clientes de Osmoaqua recibirán un certificado a su nombre donde constarán los árboles que se han plantado, la cantidad de CO2 que absorberán y la actividad cuyas emisiones Osmoaqua ha decidido compensar con esta iniciativa.
Entre los clientes de Osmoaqua, “hay quienes nos solicitan el dato exacto de la ubicación de dicho árbol porque le interesa ir con su familia y sacarse fotos, y hay quienes ni reparan en nuestro acto” explica Alejandro Orioli. “No obstante, a todos les damos un certificado de este árbol que hemos plantado nosotros, por ellos, gracias a su compra y a haber confiado en nuestra empresa”. Además, la empresa quiere invitar a sus clientes a sumarse a este gesto de responsabilidad y compromiso con el planeta, y a comprar tantos árboles como deseen para el futuro bosque de Osmoaqua.
Será la Fundación +Árboles, nacida hace un año para impulsar de una nueva cultura del árbol, la que se encargará de verificar que los árboles de Osmoaqua reciben todos los cuidados necesarios para desarrollarse. A cambio de esta labor de seguimiento, la Fundación, cuya meta para los próximos cuatro años es alcanzar la cifra de 100 millones de árboles plantados en el sur peninsular, recibirá de Maderas Nobles el 3% de la facturación que resulta del acuerdo con Osmoaqua.
“Lo que hacemos al mundo…
…nos lo hacemos a nosotros mismos..y lo que no le damos al mundo, nos lo quitamos”. Así se abre la página web que Osmoaqua ha creado para impulsar la campaña 1producto1árbol (www.1producto1arbol.com), con esta advertencia que es a la vez toda una declaración de principios. Según el director general de Osmoaqua, “el portal tiene por objeto la concienciación sobre este grave problema que es la acción destructiva del hombre sobre el planeta y realizar de alguna manera una breve reseña sobre el camino recorrido por algunos actores en sentido contrario, o sea, la acción constructiva del hombre sobre el planeta”.
Por la página web desfilan desde las mujeres Chipko, que en 1973 lograron detener la deforestación total del Himalaya abrazándose a los árboles y turnándose en la vigilancia de la zona; la premio Noble de la Paz Wangari Muta Maathai, fundadora del Movimiento del Cinturón Verde; Chico Mendes, cuya muerte llamó por primera vez la atención de la comunidad internacional sobre la masiva desaparición de los bosques tropicales, hasta la campaña que la ONU puso en marcha en 2003 Plant for the Planet (Plantemos para el planeta), que aspira a plantar 1000 millones de árboles cada año.
Precisamente dentro de esta campaña de la ONU se enmarca la de 100 millones de árboles en la Península Ibérica, presentada por la Fundación + Árboles en el Primer Encuentro Internacional de Amigos de los Árboles, el 23 de junio de 2007 en Barcelona, con Al Gore, Vandana Shiva y las organizaciones ecologistas más importantes.
El coste ambiental del agua embotellada
“Un sistema Osmoaqua termina siendo, en comparación con el agua embotellada, más económico, más cómodo, más seguro, más fiable, ofrece una mejor calidad de agua y no impacta al medioambiente” asegura Alejandro Orioli, para quien los sistemas de tratamiento de agua a nivel doméstico son la alternativa verde al consumo de aguas envasadas.
Hace ya dos años que el Ministerio Español de Medio Ambiente no compra botellas de agua envasada para actos públicos. Algunos lo supimos hace un mes, cuando el Gobierno británico anunció el compromiso de su administración de abandonar el consumo de agua embotellada ante el grave perjuicio que esta industria causa al medio ambiente, en emisiones, transporte y consumo de energía.
“La cantidad de dinero gastada en agua embotellada supera lo moralmente aceptable” afirmaba el ministro de Medio Ambiente británico, quien se sumaba a las voces de diversos asesores del gobierno que dirige Gordon Brown reclamando una campaña de lucha contra el agua embotellada similar a la emprendida contra el tabaco. Y sobre todo, se sumaba al eco que dejó en el aire un documental de la BBC donde se afirmaba que un litro de agua envasada puede generar 600 veces más CO2 que otro procedente del grifo.
El consumo de agua embotellada ha crecido de manera espectacular en los últimos años, incluso en lugares donde el suministro público garantiza agua potable de calidad. La extracción, envasado, transporte y posterior eliminación de este producto provoca diversos impactos medioambientales que los consumidores pueden evitar.
Expertos del Earth Policy Institute, una organización estadounidense dedicada a la promoción del desarrollo sostenible, aseguran que el consumo de agua embotellada ha crecido incluso en lugares donde el agua del grifo es de calidad, lo que está provocando de forma innecesaria el aumento de residuos y el gasto de grandes cantidades de recursos y energía.
Según investigaciones de esta organización, en todo el planeta se utilizan 2,7 millones de toneladas de plásticos para embotellar el agua. Estos envases en su mayoría están hechos de Politereftalato de etileno (PET) un plástico derivado del petróleo que con el paso del tiempo puede desprender sustancias como el antimonio o el bisfenol.
Apenas un 20 por cien de estos envases se recicla. La mayor parte acaba en la basura y este es otro de los problemas. Si las botellas llegan a las incineradoras aumentan los riesgos de emisiones tóxicas, ya que pueden generar subproductos nocivos como gases clorados o ceniza con importantes contenidos en metales pesados. Si se abandona en un entorno natural, un envase de politereftalato de etileno puede tardar hasta 1.000 años en biodegradarse.
En los últimos ocho años el consumo mundial de agua mineral envasada se ha duplicado. Según un informe del Worldwatch Institute “casi tres cuartas partes del volumen de agua embotellada en el mundo se consumen en una decena de países donde no hay problemas de suministro de agua potable con calidad”. Italia es el primer consumidor mundial per cápita y España ocupa el quinto lugar.
España es además el cuarto productor europeo de aguas envasadas, un sector en auge que registra incrementos anuales en torno al 13%, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. En 2006 produjo 5.765 millones de litros y otros tantos millones de envases. El consumo medio por persona y año, es de 151 litros, según la Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas, (ANEABE), entidad que agrupa a 104 marcas españolas y que minimiza las emisiones que se producen durante el proceso
Según el representante de la firma Osmoaqua, “una botella de plástico de agua requiere 80 litros de agua para su fabricación y tarda entre 500 y 1000 mil años en degradarse. Este es un impacto del que la gente, o no tiene conciencia, o no desea asumir su cuota de responsabilidad. Pero el cambio y la elección está en sus manos”.

